Reforma a las instituciones internacionales
Instituciones a la altura de los retos del siglo 21
Las instituciones internacionales, como las Naciones Unidas, fueron establecidas para una época diferente. Pero los cambios mundiales en la cultura, la economía, la política, las comunicaciones y la independencia nacional han contribuido en la creación de un mundo interdependiente de 200 estados.Nuestras instituciones tienen cada vez menos capacidad de ocuparse de los diversos problemas que amenazan la estabilidad, prosperidad y sustentabilidad del mundo en nuestros días.
- conflicto e inseguridad (en inglés)
-
cambio climático
- sistemas financieros internacional interdependientes
- terrorismo (en inglés)
- proliferación de armas
- necesidades del desarrollo
- pobreza mundial y desigualdad creciente
- creciente demanda de escasos recursos, como alimento y energía.
Ahora debemos trabajar en conjunto para permitir que estas instituciones propicien un cambio real y duradero para atacar los retos del siglo 21. Siguen siendo el mejor mecanismo para lograrlo a través de un marco legal de relaciones reguladas entre países. Conozca más de nuestra activa participación en las Naciones Unidas y la Unión Europea (enlaces en inglés)
El Reino Unido desea ver acciones en la reforma institucional
Creemos que las instituciones no se reformarán con la suficiente rapidez para hacer frente a estos nuevos retos a menos que trabajemos en conjunto.Requerimos de un “diálogo global” urgente sobre:
- La necesidad de reformar las instituciones internacionales
- Los retos globales que debemos abordar y sus posibles soluciones
- Formas prácticas para lograrlo.
- Reformar las instituciones internacionales, especialmente el Banco Mundial, para darle la capacidad de hacer frente al cambio climático y la pobreza global.
- Volver a examinar el papel del Fondo Monetario y del Banco Mundial para encontrar nuevas formas de manejar la turbulencia financiera global y traer prosperidad a más unos cuantos afortunados.
- Reformar las instituciones financieras para contrarrestar el terrorismo con mayor eficacia, la propagación de conflictos, los estados fallidos; y al mismo tiempo asegurar que continúen la energía y la capacidad no sólo para atacar la crisis, también para estabilizar las situaciones post conflictos.